“Es hora de romper los mitos sobre Turquía. Europa no podría estar sin nosotros”

(Artículo publicado en The Telegraph el 02-03-2018)

 Mevlüt Çavuşoğlu

Ministro de Asuntos Exteriores de la República de Turquía

Los mitos urbanos se han infiltrado en los debates públicos europeos sobre Turquía. De vez en cuando, hay que hacer una pausa y aclarar algunos de ellos. Déjenme explicar cinco temas clave.

Siria: Turquía ha movido todos los hilos para lograr tres objetivos. Primero, lidera los esfuerzos para aliviar el sufrimiento humanitario. El número de refugiados sirios supera los cinco millones y medio (5,5), cinco veces más que la población de Birmingham. La mayoría se han refugiado en Turquía. Nos hemos convertido en el primer donante per cápita de asistencia humanitaria en todo el mundo.

En segundo lugar, estamos tomando la iniciativa para no dejar ningún espacio a entidades terroristas en Siria. Turquía está utilizando la fuerza contra el PKK/YPJ, y DAESH, y está teniendo el máximo cuidado para no ocasionar daños a los civiles. Continuaremos exponiendo la falsa propaganda que apunta a engañar a la opinión pública sobre el papel de Turquía en Siria. También hemos expuesto la conspiración entre las redes terroristas. Por ejemplo, los terroristas del PKK/YPG pretenden luchar contra DAESH, mientras les permiten circular libremente.

En tercer lugar, Turquía está trabajando arduamente para promover una solución política. Desde las conversaciones de Astaná hasta el Congreso de Sochi, y por último en las conversaciones de Ginebra dirigidas por las Naciones Unidas, Turquía ha intentado generar una solución política al aprieto sirio, basada en la integridad territorial de Siria y reflejando la voluntad del pueblo sirio. La Operación Rama de Olivo, lanzada por Turquía, mientras protege a nuestros ciudadanos, tiene como objetivo abrir el camino hacia la paz tomando medidas contra la amenaza a la integridad territorial de Siria proveniente de entidades terroristas. Luchar contra DAESH no debe significar que no luchemos contra otros terroristas. Le pedimos a los EEUU y a otros que dejen de armar a PKK/YPG.

El Medio Oriente: esta región está en el vecindario de Europa y se necesita urgentemente un gran compromiso. Europa encontró la paz cuando, en Helsinki a mediados de los años setenta, reconocimos la inviolabilidad de las fronteras y nos comprometimos a respetar los derechos humanos y las libertades fundamentales. El Medio Oriente necesita ese tipo de contrato más que nunca para encontrar su propia paz.

Los Estados nacionales están siendo atacados por fuerzas transnacionales, algunas benignas y otras perjudiciales, tales como el separatismo, el sectarismo y el terrorismo. La resiliencia de los Estados nacionales necesita fortalecerse contra tales fuerzas perjudiciales. Esa es la fórmula para la seguridad y el bienestar de todos en la región y más allá del interminable despedazamiento de los Estados. La región necesita un orden que debe originarse localmente y aceptar las fronteras existentes, incluyendo un Estado para los palestinos según lo dispuesto por las Naciones Unidas hace siete décadas.

La orientación fundamental de Turquía: Turquía es un aliado fuerte, decidido, activo en la OTAN y una democracia que está filtrando un gran número de peligros antes de que puedan alcanzar Europa. Como tal, Turquía es una pieza esencial de la arquitectura europea y transatlántica. Es cierto que mi pueblo no está contento con las posiciones tomadas por varios aliados con respecto a una serie de temas. Si bien hay unidad en la diversidad, tenemos que detenernos antes de pasar de la diversidad a la discordia y mostrar solidaridad mutua (y no unilateral).

La adhesión de Turquía a la UE: esto beneficia a todos y el ritmo está controlado no por Turquía, sino por la UE. Sin embargo, configuremos bien nuestra perspectiva: sin Turquía, Europa quedará expuesta y vulnerable. En el sentido económico, también Turquía ofrece una ventaja gracias a su economía que está creciendo a niveles que a cualquier país europeo le encantaría alcanzar. La idea de que Turquía es una carga para la UE es incorrecta.

Sería apropiado preparar a nuestra población para la eventual adhesión turca a la UE, en lugar de ceder a los extremistas que amenazan con redefinir el centro político en demasiados países europeos. Proteger la democracia, la paz y la prosperidad dependerá de cómo Europa aborde las tendencias extremistas, y Turquía es parte de la solución. El régimen de exención de visados es el primer paso hacia adelante.

La democracia en Turquía: hace tan sólo veinte meses, un grupo de fanáticos trató de derribar a la democracia en Turquía por la fuerza. En una confrontación épica, el pueblo y el Estado de Turquía derrotaron este intento llevado cabo por una nueva forma de organización terrorista llamada FETÖ.

Los turcos quieren vivir en un país democrático. Ahora, estamos pasando por una fase necesaria durante la cual nos aseguramos de que los miembros de FETÖ, incluidas sus células durmientes, sean retirados de todas las posiciones de poder en los órganos estatales, los medios de prensa, las empresas y la academia. Este es un proceso doloroso, pero actuamos estrictamente dentro de los límites de la ley. Los mecanismos para revisar las decisiones están en vigencia. Todo eso pasa cuando estamos luchando al mismo tiempo en contra de otros terroristas al otro lado de la frontera. El estado de emergencia terminará tan pronto como ya no sea necesario y nadie será más feliz que nuestro propio gobierno por el fin de estado de emergencia.

En nuestros días, la información y la desinformación que emanan en todas direcciones con volúmenes sin precedentes confunden incluso al sabio. Sin embargo, es el momento de ir más allá de esas confusiones; para todos nosotros es tiempo de volver a intensificar los contactos y procesos en todos los niveles, y de mostrar solidaridad recíproca.

Versión Inglés:

Time to bust the myths about Turkey.

Europe couldn’t do without us”.

(Article published by the Telegraph on 02-03-2018)

 Article by H.E. Mr. Mevlüt Çavuşoğlu

Minister of Foreign Affairs of the Republic of Turkey

Urban myths have crept into European public debates about Turkey. Every now and then, one has to pause and deflate a few of them. Let me do so on five key issues.

Syria: Turkey has been pulling every string to achieve three objectives. First, it is leading efforts to alleviate the humanitarian suffering. The number of Syrian refugees exceeds 5.5 million (or five Birminghams) and most have taken shelter in Turkey. We have become the number one per capita spender on humanitarian assistance in the entire world.

Second, we are taking the initiative to deny terrorist entities any room in Syria. Turkey is using force against both the Kurdish PKK/YPJ and Daesh, and is taking the utmost care not to harm civilians. We will continue to expose the dark propaganda that aims to mislead public opinion about Turkey’s role in Syria. We have also exposed collusion among terror networks, such as how PKK/YPG terrorists are purporting to fight Daesh while allowing them to roam freely.

Third, Turkey is working hard to promote a political solution. From the Astana talks to the Sochi congress, Turkey has been on the side of ultimately engendering a political solution to the Syrian quagmire at the UN-led Geneva talks, based on Syria’s territorial integrity and reflecting the will of the Syrian people. Operation Olive Branch, launched by Turkey, while protecting our citizens, aims to clear the road to peace by taking action against the threat to Syria’s territorial integrity posed by terrorist entities. Fighting Daesh must not mean that we do not fight the other terrorists. We ask the US and others to stop arming the PKK/YPG.

The Middle East: this region is Europe’s neighborhood and urgently needs a grand bargain. Europe found peace when, in Helsinki in the mid-Seventies, we recognized the inviolability of frontiers and pledged to respect human rights and fundamental freedoms. The Middle East needs that sort of a contract now more than ever to find its own peace.

Nation states are under attack from transnational forces, some benign and some – such as separatism, sectarianism and terrorism – harmful. The resilience of nation states needs strengthening against such harmful forces. This, and not the endless splintering of states, is the formula for the security and wellbeing of everyone in the region and beyond. The region needs an order that is homegrown and takes existing borders as a given, including a state for the Palestinians as mandated by the United Nations seven decades ago.

Turkey’s fundamental orientation: Turkey is a strong, resolute, active NATO ally and a democracy that is filtering out massive numbers of hazards before they can reach Europe. As such, Turkey is an essential organ of the European and transatlantic body. It is true that my people are unhappy with the positions taken by several allies on a number of topics. While there is unity in diversity, we have to stop before we go from diversity to discord and show mutual (not one-sided) solidarity.

Turkey’s EU membership: this is to everyone’s benefit, and the pace is controlled not by Turkey but by the EU. However, let us set our optics right: without Turkey, Europe will be left exposed and vulnerable. In the economic sense, too, Turkey is an asset, thanks to an economy that is growing at levels that any European country would love to emulate. The idea that Turkey will be a burden to the EU is therefore incorrect.

It should be appropriate to prepare our populations for the positive eventuality of Turkish membership rather than caving in to extremists that threaten to redefine the political center in too many European countries. Protecting democracy, peace and prosperity will depend on how Europe tackles the drift to the extremes, and Turkey is part of the solution. A visa liberalization regime is the first step forwards to take.

Democracy in Turkey: only 20 months ago, a group of fanatics sought to overthrow democracy in Turkey by force. In an epic confrontation, the people and the state of Turkey defeated this attempt by a novel form of terror organization called FETÖ.

The Turkish people want to live in a democratic country. Now, we are going through a necessary phase during which we make sure that FETÖ members, including sleeper cells, are removed from all positions of power in the state organs, media, business and academia. This is a painful process but we act strictly within the confines of law. Mechanisms to review decisions are in force. All that when we are simultaneously fighting other terrorists across the border. The state of emergency will end as soon as there is no longer a need for it, and no one will be happier for it to be over than our own government.

In our day and age, the information and disinformation that flow in all directions at unprecedented volumes confuse even the sage. However, it is time to move beyond such confusions, for all of us to re-intensify contacts and processes at all levels, and to show mutual solidarity.

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